En el 2015, sobre una avenida de Ciudad MX hay una tienda de herrajes que un hombre necesita ubicar.
Entra a Google Street View y en cuatro clicks recorre los cuarenta y nueve kilómetros que separan su casa de la avenida.
La recorre y la hace girar trescientos sesenta grados hasta que encuentra la tienda de herrajes. Transfiere las coordenadas por Bluetooth al GPS de su celular y se mete a la regadera.
Mientras se baña, fantasea con tener superpoderes como ha hecho cada día de su vida desde que tenía seis años.
Tener la capacidad de detener el tiempo y moverse libremente por las calles congeladas, atravesar gotas de lluvia suspendidas en el aire, despojar alegremente de sus carteras a todos los pasajeros de un vagón del metro.
Nunca piensa en capas ni disfraces, ni en luchar incansablemente por la verdad y la justicia.
Piensa en lo maravilloso que sería poder entrar a un centro comercial y llevarse lo que se le antoje, en tomar una siesta de ocho horas a las 5:59 y despertarse a las 6:00.
Cuando sale de la regadera, se acerca a la computadora para poner música. La imagen de la avenida sigue congelada en la pantalla. A dos locales de la herrería, el hombre se ve a sí mismo, tres años más joven, leyendo el periódico en la mesa de un café.
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Archivado bajo LIFE IS SUCH A BITCH
